Las lentes tintadas mejoran el contraste en ciertas condiciones: una lente oscura ayuda con mucha luz, una lente clara o amarilla se lee mejor con tiempo cubierto. En un polígono cubierto mal iluminado, una lente demasiado oscura degrada la percepción de la diana y cansa la vista.
Atención a una confusión frecuente: el tono no es un indicador de protección. Una lente muy oscura puede ser un simple accesorio de moda sin resistencia mecánica. El nivel de protección se lee en el marcado, nunca en el color.
Las orejeras se apoyan sobre las patillas de las gafas: si las patillas son gruesas, la almohadilla ya no sella y la protección auditiva pierde eficacia. Prueba las dos juntas antes de confirmar tu elección.
Detrás de una mira telescópica, el ojo debe colocarse a la distancia correcta. Un armazón demasiado alto o unas lentes gruesas pueden molestar la posición y abrir un hueco entre la mejilla y la culata. Otra vez: hay que probar la combinación completa, no cada elemento por separado.